Luis Felipe Lomelí y Monterroso.

ESCRITORES

Luis Felipe G. Lomelí escribió el cuento más breve en lengua hispana titulado El emigrante, que incluyó en su libro Ella sigue de viaje:

“-¿Olvida usted algo? -Ojalá”.

El escrito de menor extensión que el de Monterroso:( “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), es un cuento introductorio y de síntesis; nos hace pensar, añorar, pero sobre todo…duele. Una historia en cuatro palabras. Antesala de todas las historias del libro, casi todos los personajes de sus doce cuentos resultan emigrantes del amor.

Hay quien asegura que no es un cuento, sino un diálogo, a ellos les digo que muchas historias están escritas de esta forma. También hay quienes sostienen que es una pena que dependa del título para entenderse. Yo no soy emigrante, pero deseo olvidar, estoy segura que todos hemos tenido una pérdida que quisiéramos borrar: de inocencia o libertad, la muerte de un padre o hijo; no hace falta perder las raíces, o un exilio forzado para querer borrar la memoria.

Muchos Literatos No aceptan que Luis Felipe desbanque a Monterroso, les parece muy joven, o quizá no aprueban que un Ingeniero físico, biotecnólogo, ecólogo pueda ser Doctor en filosofía y ganar premios nacionales y Latinoamericanos de cuento.

Luis Felipe dijo en una clase de microficción que el cartel de ¿Olvida usted algo? junto a la puerta de autobuses y aviones sirvió de inspiración para la primera parte del cuento, la segunda parte surge de la necesidad de borrar un hecho violento vivido en Colombia: la agonía y muerte de un ser humano a su lado. El narra que tuvo que acudir por obligación a un taller de microcuento y que fue “como el burro que tocó la flauta” Eso respondió cuando le pregunté la técnica para escribir de forma breve pero impactante. Dudo mucho que sea así, a pesar de ser buen escritor es humilde, sigue en un aprendizaje diario, emigrando de forma continua, reflejando su ser en otros pueblos. Hoy tengo la suerte que viva en Puebla y haya sido mi profesor el pasado semestre en una clase de microficción, pero me dejó con hambre ya que en los microcuentos al no existir descripción la imaginación se despierta, la mente vuela y al apetito se suma el antojo por ser empático tanto con el autor como con los personajes.
Le doy crédito a Monterroso por la selección de un tiempo gramatical que crea tensión narrativa, por alternar tres adverbios y dos verbos, por la metáfora de una especie real pero extinta, por lo fuerte que resulta el impacto de un sueño, por las interpretaciones que el cuento tiene: políticas, de terror, apocalípticas, Kafkianas, etc.

No soy capaz de ser tan concreta pero inspirándome en Lomelí y Monterroso:

Quiera Alá que mi memoria sea selectiva y despierte sin la sombra del dinosaurio.