REFLEXIONES PLANCHANDO

LO MUY MIO

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Es difícil vencer la apatía y convertirme en la persona que deseo ser. Había tenido oportunidades, pero el miedo a no cumplir mis propias expectativas siempre aparece.

¿Serán muy altos mis sueños? ¿Espero mucho de mí? ¿Es eso lo que me inmoviliza?

¿Qué necesito? ¿Una pérdida? un…¡Tú puedes! ¿Preparación?

La búsqueda constante me lleva a querer siempre la perfección y los estándares de calidad son cada vez mas altos. Si no estoy preparada no voy a disfrutar el camino. La angustia me devorará. Me bajaré del barco sin siquiera zarpar.

Estoy dispuesta a re-aprender que se alcanza una meta paso a paso. Reparar en que soy parte de ese sector de la población que recibe todo sin esfuerzo, que me encuentro aburrida ya que mi actividad queda reducida a ir al supermecado, por los hijos y decidir que se va a hacer de comer.¿ Ese será mi futuro de aquí a que muera? Da miedo; es desesperanzador. Significa convertirse en mueble, en un ser humano sin aspiraciones, inútil, derrotado, vacío…

Yo nunca pretendí ser sólo ama de casa, pero permití que la rutina, el cumplimiento de un rol social y la saturación de mis necesidades me convirtieran en alguien a quien le falta dar.

Estoy estudiando ahora una licenciatura que disfruto. Antes de los diecinueve años no se sabe que hacer con el futuro. Y a pesar de que algunos se sorprendan, otros me alientan.

LA FLACA, LA GÜERA Y LA QUE PICA.

LO MUY MIO

No siempre las necesitabas, pero cuando bajaba la temperatura y querías calor, recurrías a cualquiera de ellas.

A mí me gustaba que lo hicieras, bueno en realidad tenía sentimientos encontrados, pues me daba un poco de celos que ellas te acompañaran durante toda tu siesta y yo sólo calentara tu espalda durante algunos minutos. Pero me conformaba, ya que durante ese tiempo podía sentir a cambio de llevarte una cobija, el contacto físico que de niña me dabas a diario.

Me gustaba también que a lo largo de toda tu vida me dejaras exprimir las espinillas de tu espalda. ¡Que manía la mia! Si que fuiste complaciente conmigo.

Creo que tu preferida fue siempre la güera, por eso cuando mi madre me dijo que las donaría le pedí  me cediera esa parte de ti que te acompañó durante cuarenta años; además esas mantas no deben tener mas que unos milímetros de grosor. No calentarán a nadie, al final las usabas sólo por costumbre.

¡La que pica! ¿Por qué usabas una que picaba?  ¿Nos querías demostrar a tus hijos tu capacidad de sufrimiento? No te preocupes, los últimos veinte años de tu vida lo hiciste muy bien.

Lo malo es que a las trés de la tarde cuando esperaba el grito de ¿Quién me pasa a la flaca? Este nunca llegaba. Supongo que te avergonzaba que te vieramos así, por eso recurrías siempre a mi madre para que te arropara.

El día que te vi tan mal, ese día de noviembre en el que sabía que no faltaba mucho, yo quise hacerlo, y para que supieras que era yo, ya que tu visión se había terminado, al oído te dije unas palabras que nunca antes use:

-Adios ternurita. Ahí te dejo a la güera.

ALGUIEN

LO MUY MIO

Es cuando tengo que hacerlo. Si las manecillas del reloj no se mueven y la vida pasa en cámara lenta necesito verla.

Sentir correr el líquido espeso en mis brazos o piernas me calma. Lo que no me gusta es tener que encerrarme en el closet, la obscuridad me da miedo, pero mis padres ya sospechan. No quiero usar manga corta ni traje de baño en la playa. Las cicatrices me delatarían.

Tener que visitar el psiquíatrico ahora por otra razón sería demasiado para ellos.

Por eso me escondo, tapo mis extremidades con capas de ropa que no permitan que los demás vean mi necesidad de demostrarme que estoy viva.

Debo recordar sacar filo a la navaja, ya no es tan fácil clavarla en mi piel. El dolor es placentero, pero tardo más y me arriesgo.

Desde que descubrí esta forma de demostrarme que soy alguien ya no necesito verme en el espejo. Además todos me dicen que he cambiado, estoy más pálida y delgada. Eso lo mejoraré si succiono el líquido, pero me agrada más la idea de comer las costras. Alimentarme con mi propio cuerpo reforzará mi convicción de que estoy aquí, pertenezco al mundo y aunque me acerco cada día más a la muerte, dentro de mí corre la vida y yo soy su dueña. Puedo acabar con ella cuando quiera.

TE ESPERO

LO MUY MIO

Robé tu aroma.

El último día que visité tu casa  no pude evitarlo; me metí a tu baño. Revisé tus cosas buscando algo que pudiera llevarme sin que fuera notado.

Lo encontré en la forma de un frasco. Con cuidado vacié un poco de esa escencia que anunciaba antes de ser visible que ya estabas conmigo.

No pude tomarlo todo; ella también te extraña.

Anhelaba  llegar a casa y rociar con el líquido mi almohada. Ya has venido a verme, ahora no hago más que esperarte. Cada noche, en cada sueño, te busco. Pocas veces me visitas, pero cuando lo haces eres tan cálido y tan vivo que no puedo creer tu ausencia.

Yo sabía que te irias; lo anunciaste meses antes, con tu cuerpo consumido, tu mente abstraída y la falta de interés por vivir. Algunas veces estabas ahí, pero los últimos días tu cuerpo no tenía alma. Yo ya podía hablar con ella.

Desperté hoy sin noticias, pero no me preocupa, volveré a rociar la almohada y regresarás.

Hablaremos de mi madre y de tus nietos, y la falta que nos haces a todos, por que los que no tenemos tu aroma, rociamos la almohada con lágrimas.

E C O (Poema)

LO MUY MIO
ECO Y NARCISO

Nicolás Poussin, (1629,30)

Del Azúl del lago en que se reflejó Narciso

Brotó una canción de cuna

En la cañada surgió la sombra del arrullo

Luego un paso, una pirueta, nacidas de un extremo

El sauce dejó escapar un Aria

Eco, cuerpo mutilado

Cada vez que ellos te escuchan

Recuerdan la noche que te desmenbraron

No querían oír tu voz

Y ahora estás en cada montaña.

PENÉLOPE Y ULISES EN AMOZOC

LO MUY MIO

María Penélope fue entregada a los catorce años a Francisco Ulises por una pequeña dote, hecho común en el pueblo de Amozoc  del que ambos eran originarios.

Al no encontrar trabajo ni en la capital del país;  Pancho decidió hacer uso del dinero que su suegro le dió y emigrar a los Estados Unidos a los dos meses de su unión.

María con determinación dijo que lo esperaría, no  por amor, si no por la promesa de él de mandarle dólares para la construcción de su casa; de ese modo ella podría dejar el jacal de su suegra.

El dinero comenzó a llegar y María Penélope corría a Elektra  y salía de ahí con la esperanza de tener lo suficiente cada semana para diéz ladrillos, un bulto, lámina o con suerte hasta teja.

No estaba de mal ver “Penelopita”, como la llamaban sus pretendientes, pero ella los rechazaba a todos diciendo que estaba casada con “el Pancho” y  era una mujer decente.

Pasaron dos años, ella tuvo lo suficiente para las paredes de su casa de cuatro cuartos. Con la ayuda de dos de sus cuñados comenzó la construcción. El dinero dejó de llegar al poco tiempo.

Ahora rechazaba a los hombres del pueblo  por cansancio;  tenía que pasar todas las noches en vela haciendo tamales para venderlos al día siguiente en Puebla.

Ni una noticia recibió la mujer durante diecisiete años: Ni cartas, ni dólares, ni el regreso de Ulises. Las amigas le decían:

-Seguro ya tiene otra mujer.

-Hasta mocosos debe tener.

Pero a María Penélope ya no le importaba. Su energía no alcanzaba ni para pensar en la infidelidad;  tenía que matarse trabajando. Sus ojeras, su mal humor y su suegra, poco a poco alejaron a todos los que en otros tiempos la deseaban.

Por fin a los treinta y tantos años se mudó a un templo construído a base de masa, salsa y manteca.

Un año después llegó a Amozoc un extraño que destacaba entre la población. El hombre vestía de forma impecable, pero lo notable eran sus ciento cincuenta kilos. Estacionó frente a la recién estrenada casa de Penélope y con energía desde el hueco de lo que debería ser una ventana gritó:

-¡Soy Ulises, he vuelto para nunca más dejarte!

 Ella lo corrió, pero antes de correr la cortina floreada del hogar el ahora rollizo esposo dijo:

-María, sé que tienes un lunar en la nalga izquierda.

Con cuidado  la sorprendida mujer abrió la puerta de lámina y al ver en la polvosa calle el Golf 2008,  le sonrió, y cayó en sus brazos rendida de amor y de años de trabajo.

PRIORIDADES

LO MUY MIO

Sus dedos acariciaron el áspero piso de la banqueta. Amanecía y el sol no le permitía abrir los ojos.

 Lo primero que vió fue sus brazos. No los recordaba así, llenos de llagas, apenas hace unos meses estaban bien torneados por el ejercicio.

 Lo mas importante siempre fue su cuerpo. Comenzó a ir al gimnasio después de nacer Alix. No podía permitirse esos dos kilos. Su entrenador la inició en el consumo.

-Si tomas anabólicos y anfetaminas  perderás peso mas rápido.

No fue cierto.  Ganó músculo y se veía mejor, pero lo que decía la báscula fue siempre la última palabra para ella.

-Te traigo coca.

 Fue una efectiva idea salida de Teresa, su amiga con cuerpo de modelo.

Bajó de peso, pero creció la ansiedad. Su matrimonio terminó. Perdió hijos e incluso a su amante. Se fue al Distrito Federal. Le ofrecieron un papel de actriz, no duró mucho;  No podía sonreír:  Sus dientes, junto con el deseo de vivir, abandonaron su cuerpo.

Para alguna cosa  servía. Los clientes le decían que tenía la ventaja de no morder, y le daban unos pesos  para comprarla a ella: “La blanca”: Su principal alimento, el que la mantenía delgada.

Apenas lo escuchó llegar. El oficial la tomó de los brazos y la levantó sin esfuerzo, pesaba menos de cuarenta kilos.

-Otra vez a desintoxicación “Escoba”, estás mas jodida cada día, eres la puta más fea que conozco.

MINIFICCIONES

LO MUY MIO

Tomé el arma del closet, me senté en el suelo. Él, que había sido mi mejor amigo, apoyó su hocico ensangrentado sobre mí. Sentí correr el frío líquido en mis piernas, lo acaricié, y de un solo tiro vengué a mi pequeño.

Sirvió para alimentar el fuego, no necesitaba que las mentiras siguieran creciendo a lo largo de mi vida. Ahora cada vez que veo las llamas, escucho las palabras de mi diario que salen de su interior.

Compré los binoculares en una tienda de caza, llevaba tiempo observando a mi Luis; me sonrió de nuevo. El amuleto resultó. Ahora todo dependía de mí; bueno, de mí y de matar un gallo cada tercer día.

USANDO STORIFY PARA EL BLOG

LO MUY MIO

Es una excelente herramienta, pero ¿En verdad fomenta el arte de escribir?

No estoy tan segura.

Me parece un medio muy útil de hacer copy paste para tener en un solo artículo toda la información generada a partir de una nota.

Es por ésta razón  muy valioso; sin embargo el espacio en el que permite comentar, es muy pequeño.

Es otra forma de generar noticias, pero creo que me quedo con el blog.

Storify: Te usaré cuando te necesite, no cuando tenga ganas.

Lluvia

LO MUY MIO

Sedúceme con tu tacto, recuérdame los amantes que tuve,

Permite que imagine los que tendré.

Simula en mi piel la yema de sus dedos,

Te sentiré en aquellos lugares donde soy vulnerable.

Los que no han sido tocados, los que no dejo visibles

Son vírgenes para Ti.

Lluvia, mi compañera, mi refugio;

Deja correr tu ser, salva los obstáculos a tu paso,

penetra en mí.

No dejes de fluir, llega a mis labios

Entra por sus comisuras, toma fuerza

que yo, me abriré a Ti.

Mi sed siempre ha estado ahí,

y tu humedad me calma,

me llena a ratos, pero me haces querer más,

siempre mas…