No me da miedo la muerte, sólo temo al olvido.

FullSizeRenderLa concepción colectiva del destino determina la aceptación de la muerte con un enfoque drástico como la clásica sentencia: “Exigir la inmortalidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito” Revelando así el miedo básico de todo individuo… El miedo a la no trascendencia.
El filósofo español Miguel de Unamuno se refería a la idea de la muerte como algo que paralizaba sus trabajos, lo sumía en la tristeza y la impotencia, y resumía así en su Diario Íntimo: “Mi terror ha sido el aniquilamiento, la anulación, la nada más allá de la tumba”.¿podría ahora proponerse la inexistencia de la muerte? El individuo sólo puede conocer la muerte o afirmar su existencia como la muerte de otros individuos; nunca podría conocerla como su propia muerte. Definida la vida como un estado permanente de conciencia, y cuanto la falta irreversible de dicho estado consciente indique la muerte, entonces ésta no tiene representación para el individuo mismo, como si su propia muerte no existiese. Uno mismo se reconoce siempre vivo, y es esa sensación de eternidad del yo la que le permite a nuestra consciencia aseverar la inexistencia de su propia muerte.
No tememos a la muerte, pero nos aterra la falta de trascendencia, de permanencia en el tiempo, de reconocimiento en el paso por este espacio, nos negamos a ser olvidados.
Toda acción emprendida está en función de dejar una huella, nos esforzamos por ser productivos y obtener reconocimiento en nuestro entorno. Notamos como el tiempo borra las acciones de nuestros antepasados; engrandecemos los logros de miembros destacados de la comunidad y los emulamos. Realizamos para ellos homenajes tardíos y obviamos sus defectos…Esperamos lo mismo para nosotros, pero aun no, no ha sido suficiente, nunca habremos hecho lo necesario para lograr la inmortalidad, no estaremos preparados para aceptar que a pesar de ser permanentes en la memoria de algunos, seremos olvidados por la mayoría. El ego del ser humano es tan grande como su necesidad de permanencia; si ya no podemos estar en cuerpo, queremos seguir siendo recordados. Sólo las acciones nos hacen notables , únicamente los logros nos alejan de la muerte, una vida productiva, sabia y manejada con la vista puesta en la eternidad nos convertirá en seres con una historia que contar sin límites de tiempo y espacio.

2 comentarios sobre “No me da miedo la muerte, sólo temo al olvido.

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