DE CARTERO A ARQUITECTO

EL PALACIO IDEAL

Ferdinand Cheval durante treinta y tres años arrastró piedras para construir su palacio ideal. Su impulso de crear surgió al tropezar con una roca de singular forma.  Sus vecinos creyeron que estaba loco, él no tenía conocimientos de arquitectura, ni siquiera era albañil, se trataba de un cartero que en su ruta de entrega llevaba una carretilla para con ella  cumplir un sueño. La forma del edificio es singular, recuerda los templos de la India, rodeado de escaleras exteriores, de dioses egipcios, santos católicos y animales.

Su interior contiene largos pasajes cubiertos de mosaicos y conchas, con algunas poesías de la autoría de Cheval. Existe una mezquita y un templo a la Virgen María. El palacio no es muy grande; veintiséis por catorce metros y diez de altura.

Ahora es considerado uno de los máximos exponentes del arte marginal. Poco después de su muerte en 1886 su obra llamó la atención de André Breton y Pablo Picasso. Ahora el pueblo de Dróme que lo llamó loco, basa su economía en la visita de cientos de personas al Cháteauneuf de Galaure.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: